Un minuto sobre lo que pasó
El 30 de julio de 2026, unos atacantes empezaron a vaciar carteras de bitcoin cuyas claves podían adivinar sin más: un error del firmware de marzo de 2021 hacía que los dispositivos afectados se saltaran su chip de aleatoriedad y construyeran las claves a partir de valores predecibles. Durante cinco años nada pareció ir mal — y luego, en cuestión de días, se esfumaron decenas de millones de dólares. El relato minuto a minuto está contado en todas partes. La pregunta que deja a cualquiera que tenga una caja fuerte cifrada es más simple: ¿podría pasarle eso a mis datos?
Por qué la aleatoriedad lo es todo
Todo lo cifrado empieza con un número aleatorio. Si es aleatorio de verdad, adivinarlo es imposible. Si es predecible en silencio, todo lo que se construye encima sigue funcionando perfectamente — sin proteger nada. Y peor aún: los datos cifrados se pueden atacar en privado, en los ordenadores del atacante, sin bloqueos ni alarmas. La fuerza de ese primer número aleatorio lo es todo.
Por qué eso no puede colarse en Sealby
Sealby nunca tira sus propios dados. Cada clave sale de la fuente aleatoria que trae el sistema operativo, sembrada por hardware y mantenida por Apple para la seguridad de la propia plataforma. Dentro de Sealby no hay ningún generador casero que un error oculto pueda estropear, y nada predecible — ni marcas de tiempo ni identificadores del dispositivo — se usa jamás como material de clave.
Dos redes de seguridad más. La creación de claves comprueba dos vías del sistema por separado y se para en seco si alguna se comporta mal: un error en tu pantalla, no cinco años de silencio. Y aunque un número aleatorio llegara a repetirse, no podría proteger en silencio dos cosas con la misma clave, porque la unicidad está metida en la forma de construir las cajas fuertes. Además, cada compilación se prueba contra valores fijos, así que el tipo de cambio que rompió aquellas carteras tumbaría la compilación de Sealby el primer día.
Sin confiar en nadie: tira tus propios dados
Para tus cajas fuertes más delicadas no tienes que confiar en ningún generador, ni en el de Sealby ni en el de Apple. Tira dados de verdad, teclea las tiradas, y las claves y la frase de recuperación de tu caja fuerte se construyen con tu aleatoriedad. Incluso puedes comprobar el resultado con una herramienta aparte e independiente. Esa es la lección de verdad del robo de las carteras — no «confía en nosotros», sino «compruébanos» — y es el nivel que tus archivos merecen.